Mostrando entradas con la etiqueta campillos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta campillos. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de febrero de 2011

Videos de Campillos

Este video ha sido realizado por mi buen amigo Izhar


El enlace al video en http://www.youtube.com/watch?v=L2yUTXbdg54&feature=related



Un video Realizado por Elena Serrano

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mi primer viaje (y II)

¿Entonces estas en Sexto de E.G.B.? Hum! Vamos a ser compañeros. Yo tenía que sacar toda la información posible. ¿Cómo te llamas? Me pregunta -José Luis-, y engolando su voz me dice “Mi nombre es Alejandro de Urrutia y Estupiñán-Bolea* pero mis amigos me llaman Alexander.” ¡Fiú! vaya apellidos pienso yo. Y antes de que terminase con estos pensamientos me aclara: Es que vengo de dos familias de mucho dinero (…) Mi papá es pintor (…) ¿Cómo? ¿Es no has oído hablar de él? Y mi mamá es intelectual ¿Eres de Madrid? ¿Dónde vives?, Y con voz tenue le contesto -en la calle de la Oca- ¿Y eso dónde está? Pues yo vivo en la calle Serrano. La verdad es que la conversación empezaba a tomar unos derroteros que no esperaba.

Me relata su trayectoria por los diferentes internados, unos más orientados hacia la formación tanto espiritual como humanística, otros más orientados hacia la disciplina. Se daba la circunstancia de que habíamos coincidido en el prestigioso SEK. Él había hizo un año en el SEK El Castillo en donde además de una formación de primera, disfrutaba de pistas de tenis, baloncesto, piscina tanto al aire libre como cubierta, caballos… y yo había estado en el SEK de Arturo Soria. ¿Y en San José se practica hípica? Nooo Alex, pero en San José tenemos cine, teatro, pistas de baloncesto, tenis, un campo de futbol, hockey sobre patines, un gran gimnasio. No daba demasiados detalles de las condiciones deportivas que tenia Campillos. Después de haber pasado un verano en el SEK, tenía mis propias ideas de lo cutre que era el deporte en San José y de las carencias de material deportivo. Me dice que se va a cenar, eso me hace recordar el bocata preparado por mi madre y de las 500 pesetas que me había dado para los gastos varios como el taxi desde Bobadilla a Campillos. Al final me dice que le consultará a su madre pero, diga lo que diga y se ponga como se ponga, cenaremos juntos.

Ahí estábamos los tres en el coche restaurant del Costa del Sol, Alex, su madre –una señora estupendísima- y yo. Empezamos a cenar y a conversar. Bueno, más que conversar aquello era un interrogatorio en toda regla. Todo hay que decirlo, la clase no lo hace todo, esta señora “superestupendísima” debía de ser de algún servicio secreto de segunda por la forma de enhebrar las preguntas. No se parecía en nada a los interrogatorios a los que me tenía acostumbrado mi madre. Preguntaba cómo funcionaba el centro, la lavandería, la reserva de los campos de deportes, las actividades extraescolares, las excursiones, los dormitorios, la limpieza, “el-la-los”…

Por las preguntas que hacía ya iba yo haciéndome una idea de lo perdidos que andaban. Me daba la impresión que les habían vendido un centro que no existía. Seguían las preguntas acerca de los muchos servicios que daba por supuesto esta mujer y que, evidentemente, su hijo no iba a encontrar. Me volví a centrar mi objetivo, el recabar toda la información posible, no en darla. Mi objetivo era abandonar mi situación de Bi-Novato. Les hablé del cine, de que en los fines de semana se podrían llegar a ver hasta 5 películas todas muy “buenas” ¿Títulos? ¡Huy no recuerdo ahora ninguno! Por cierto Alex, cuando lleguemos te he de decir cómo conseguir las entradas para el cine. ¿Hay que llevarlas? Si, son gratis, pero sin ellas no te dejan entrar. Acababa de centrarme, acababa de poner mi primer ladrillo del muro que me separaría de mi status de novato. Empezaba a ser veterano. Tras esto ya me lancé, Alex pero antes de tener las entradas de cine has de coger el número de ducha. ¿Están numeradas? Me pregunta la madre, si señora, además de numeradas tienen un horario. Es que somos 2500 alumnos. ¡Qué organización! Ves Alex, esto es lo que necesitas, mano dura y mucha disciplina. Entradas para el cine, planificación y asignación de ducha, la ropa numerada para la lavandería, una alimentación de primera y unas instalaciones deportivas inmejorables (…). ¿Dejan fumar? No señora, fumar está prohibido para los alumnos que cursen por debajo de 8º de E.G.B. Eso me gusta, no creo que críos con 11 años deban de fumar. ¿Tiraste el tabaco como te dije Alex? Si mamá, lo tiré, bueno esto…, se lo di a la “chica”. Mientras dice esto me mira brevemente, lo justo para que sea una mirada imperceptible de complicidad.

La madre cotorreaba acerca del marido, de lo bien que pintaba. No entendía que no conociera la “obra” de su marido. Después me hizo un recorrido por el árbol genealógico del artista, desde sus orígenes hasta hoy en día. La verdad es que cuando empezó a ir hacia atrás en el tiempo y empezaron a caer “Urrutias” y “Estupiñanes-Bolea” de tal forma que hasta se vislumbraban orígenes comunes. Yo ya me había puesto en modalidad “respuesta automática” y contestaba con respuestas cortas, secas y monosílabicas. Viajó tan atrás en el tiempo que al final me sacó un primo del tatarabuelo de su marido que estuvo con un tío bisabuelo mío en Buenos Aires y que seguro que se conocieron ya que ambos eran “constructores”. Bueno hay que aclarar que mi tío bisabuelo era albañil y seguramente el primo octavo ese también lo sería… Claro, evidentemente si tiras lo suficiente hacia atrás coincidirá que tenemos familiares comunes; Adán y Eva.

Después de dos largas horas de charla superficial tocó ir a dormir. Yo a mi litera de tres alturas y ellos a su coche cama de 1ª clase. Tras una noche larguísima a las 6 de la mañana pasó el revisor, avisando que llegaríamos a Bobadilla a las 7.30. En el tren hacía un frio de cuidado, Me levanto, no tengo muchas ganas de desayunar. Coincido con Alexander en el pasillo, me vuelve a invitar a desayunar con ellos. Ok, bien, encantado. Acompañamos al café con leche con unos “croasans” madrileños. ¡Qué ricos que están! Dulces, con algo de fruta escarchada dentro, mullidos, con ese sabor a mantequilla (…) Cada vez que me tomo un croasan recuerdo esos bollitos de mi infancia.

Amaneciendo llegamos a Bobadilla, con un frio de cuidado, casi frisando los 0º C. vamos ni frio ni calor. Bobadilla, que en 1976, era una aldea antequerana perdida en medio del campo y cuyo medio de subsistencia principal era la agricultura, también vivía de la estación de tren pues era un punto neurálgico de la vida ferroviaria andaluza y, de forma derivada, de los alumnos que trimestralmente deambulaban por la estación. Otro punto de riqueza del pueblo era el Bar Juani, cafetería estratégicamente situada frente por frente de la estación y que era el sitio en donde todos nos tomábamos un cafelito a la espera del taxi, justo antes de ir a Campillos . Matabamos el tiempo oyendo los exitos de la gramola mientras calentabamos las manos con el café hirviendo. Finalmente otra fuente de ingresos importante de la comarca era el único taxi del pueblo, que te cobraba 300 pesetas por hacer los 14 kilómetros que separaba ambas poblaciones.

Me sorprendió que al llegar a nuestro destino Alex se bajara del tren solo,. Su madre se quedaba pues seguía camino hacia Málaga en donde había quedado con una tal “Mari-Puchi” y tenían que debatir acerca de la liberación femenina frente a los cambios políticos que se avecinaban…. Y claro, no podía faltar a su cita con “Mari-Puchi”. La verdad es que no me imaginaba a esta señora tan estupenda quemando su carisimo sujetador o lanzando sus paños menores a la cara del pópulo tal y como había visto hacer a las feministas más radicales en las manifestaciones de la plaza de toros de Vista Alegre. Eran extraños esos convulsos años de transición.

Cogimos el taxi, un Seat 1500, íbamos Alex y yo solos. Yo cargaba con mis maletas (dos) y el con las suyas (otras dos) y un colchón. Sentía el desasosiego de volver a un sitio odiado, y a medida que avanzábamos por los campos de olivos y de trigo sentía que la oscuridad se iba apoderando de mi corazón, desplazando la alegría de haber estado con los míos.

Volvía a Campillos.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mi primer viaje

Es extraño, no recuerdo el viaje de las Navidades del 76 desde Campillos a Madrid. Llevo dándole vueltas desde hace días y no lo consigo. Seguro que viajé con los autobuses de Lillo. No, no hay forma, se ha diluido.

En esta serie de relatos cortos os relato el cómo, el qué y el cuándo. Pero me vais a permitir la licencia de que, en algunos relatos, cambie el quién. Muchos de vosotros reconoceréis estos nombres, es normal, éramos una comunidad cerrada y algunos de nosotros éramos famosos por lo “revoltosos”. Dado que algunas personas pudieran tener problemas ya que su vida puede ser de interés del amarillismo periodístico español, he decidido el cambiar nombres y algunas situaciones. Creo que después de todo lo que hemos pasado nos merecemos un presente y un futuro tranquilo.

.

Domingo 8 de enero de 1977, serían las 9 y media de la noche en la estación de AtochaPrisas y nervios para no perder el tren. El andén, no lo recuerdo, pero sé que era el de la derecha. Ahí estaba el tren Costa del Sol. Ese lazo de unión entre la capital y Málaga, todo ello parando por una miríada de pueblos y no tan pueblos. Mis maletas, viajaba con mis dos maletas grises. ¿Cómo es posible que llevara tantas cosas? Ah! Si, es que mi madre me quería revisar todas mis pertenencias. Que no hubiera perdido nada y que todo fuera muy limpito.

En el andén observo algo de revuelo, veo un grupo de personas que están despidiéndose. Gente de mucho dinero. Veo abrigos de pieles, alhajas, sombreros, un exceso de ostento todo moda de los 70. El padre es el que calza un abrigo de pieles, creo que zorro, pantalones de campana y sombrero de ala ancha. Hoy diría que parece un “macarra” setentero del Bronx. Ah! Debe de ser eso lo que mi madre denomina “nuevos ricos”. Del grupo destaca una preciosa chica rubia de melena larguísima y ojos claros. Me recuerda a Mari Mar, mi novieta de cuando estaba en párvulos. Veo una madre y a su hijo, son los viajeros. Nada fuera de lo normal, bueno si, demasiados aspavientos para irse de vacaciones. Mi madre me da consejos, no pierdas esto, controla lo otro no te gastes tanto dinero en el economato que las cosas no están para fiestas, dale betún a las botas que tienen que durar todo el año… Yo me bloqueo, he estado oyendo a mamá todas las navidades con el mismo “villancico”. No le presto mucha atención. Desvío mi atención al grupo de al lado, parece más interesante. Oigo un que si pórtate bien, otro no me defraudes y finalmente un no te olvidaré. Este último pronunciado con musicalidad amorosa por el “clon” de mi primera novia que pone ojitos de besugo. Con el tiempo aquel “clon” de mi primera novia lo he seguido viendo al igual que ese día, desde la distancia. He visto como ha madurado como yo, como ha tenido hijos y todo esto refugiándome en el anonimato. Ella no sabe que yo la observo, que sé todo eso de ella (…). Oigo al padre recriminar al hijo por las notas -Esto no puede seguir así Alex, no sé qué vamos a hacer contigo. Esta es tu última oportunidad-. Ahora sí que lo tenía claro, Alex va a Campillos


Dirijo el foco de mi atención a mis padres. Veo las bolsas bajo los ojos de papá. ¡¡¡Que cansado está!!! Me ayudan a colocar las cosas en el compartimento litera. Mi madre charla con mis compañeros de compartimento, les pregunta sobre sus destinos y de donde vienen, en que trabajan y que si (…) Sigo convencido que si mi madre se hubiera presentado a las oposiciones de la brigada político-social hubiera aprobado con la mejor nota. Mi madre es capaz de hacerte la misma pregunta de 25 formas diferentes y todas seguidas. Vamos que los de la KGB eran bebés de teta al lado de los interrogatorios de mamá. Oigo a mi madre encargar al más aparente de ellos mi vigilancia, que no se me pase la estación, que no me baje antes. Observo con deleite los ojos agobiados del pobre interpelado y le guiño un ojo. Mama finaliza contándole no se qué historia, de esas que nos avergüenzan a todos, de mi infancia. Afloran los colores en mis mofletes, mis orejas se encienden, entonces es cuando el desconocido me envía un guiño de complicidad. Estamos empatados.

El agobio se me está pasando, siento revuelo en el andén. Estoy en el primer coche de turista, esa forma tan peculiar de llamar a la 2ª clase. Estoy tras los vagones de primera. Mis padres están en el andén. Papá me mira con esos ojos agotados, debiera estar durmiendo. Cuando se vayan de Atocha dejará a mama en casa y después ¿para qué dormir? Se irá al ministerio. Trabaja de sol a sol, como un negro. Desde las 2 de la mañana que sale de casa hasta las 8 de la tarde que llega. De lunes a lunes. Tiene 44 años y el año pasado, cuando falleció “el caudillo”, casi no le acompaña por un triple infarto de miocardio, pero esa es otra historia. Desvío mis ojos, nunca había visto en vivo una despedida con pañuelos ¡que ridículos! Estos ricos son un poco idiotas. Veo a Alex y a su madre en la ventana bajada del coche precedente agitando sus mocos y miasmas y al resto del grupo incluida a la novia de Alex en el andén haciendo lo propio. Miro a mis padres y les hago una mueca divertida, no consigo sacarles sonrisa alguna. El tren arranca, y me perturba la serenidad de mis padres “plantados” en el andén frente a los llantos de la novia abandonada, corriendo tras el tren, el padre agitando el pañuelo de seda –algo afeminado para mi parecer, bueno ¡es que son ricos!- y hasta el primo, un chicarrón de 16, llorando. ¡Qué tragedia! ¡Qué esperpento! ¡Qué tontos! Y yo ahí mirando con tristeza a mis padres inmóviles en el andén, viendo como se empequeñecían poco a poco, Cómo la estación se aleja, como la noche se come al “Costa del Sol”.

Me aburro, veo a otros chavales del internado. Yo era el Bi-Novato, nadie se acerca a mí. Soy un apestado. Nubes se ciernen sobre mí. ¿Hasta cuándo va a durar esto? Me echo en la litera, me ha tocado la más alta, creía estar contento por estar arriba, pero después descubriría que era un error, era una incomodidad para mis nerviosos 12 años y para el confort de las dos personas que viajaban bajo mi litera. Me quedan 3 meses hasta Semana Santa… Un montón de fines de semana. ¿Para qué estudiar? Me da lo mismo apruebe o suspenda no saldré…

En mitad de esos funestos pensamientos empieza a germinar una idea, un rayo de luz. ¡Espera, no soy tan novato. El pardillo este AHORA es más novato que yo! Jejeje seguro que me quito el sambenito ese que no me deja tranquilo. Decidido bajo de la litera de un salto. Esto no es una litera campillera. Patapum! Me acabo de dar de bruces con el hecho de que estoy a casi 2 metros de altura. Salgo cojeando al pasillo. Me muevo de un lado al otro del tren. Después de un rato me encuentro a Alex entre vagón y vagón fumándose un cigarrillo negro y largo. Un rato más tarde el me informaría que era un More y a que sabía. Se lleva la mano izquierda a la boca y se quita el pitillo. Lleva un reloj color naranja butano. Un “peluco caro”. Un Loden cubre el equipamiento Levi’s; pantalón Etiqueta Roja y la camisa blanca es una Etiqueta Marrón. ¡Mira que es pijo el tío este! Le pregunto en qué curso se matricula en Campillos. Se matricula en 6º de EGB.

¡Estoy salvado! Mis ultimos momentos de Bi-Novato

… continuará …

miércoles, 27 de octubre de 2010

Me gustan mis amigos


Hoy mi amigo @agustibrañas me ha deleitado e inspirado a través de Twiter con un tema de Serrat llamado “Decir Amigo”. ¿Pero que son Amigos? Espero que a continuación pueda explicar que es, o que entiendo, por Amigo.

Quiero resaltar que en todo este post la palabra Amigo está resaltada con mayúsculas. La Amistad es algo más que la relación. Siempre he entendido que hay diferentes grados e intensidades de relación dependiendo éstas del nivel de compromiso. ¿Pero la amistad es compromiso? ¡¡Indudablemente!!

Desde un punto netamente analítico, esta forma de entender ese compromiso me ha generado problemas y sufrimientos pero desde un punto de vista práctico me ha permitido el poder seleccionar yo mismo o que por decantación natural estos estén o no… Un buen vino necesita ser decantado.

A la amistad le ocurre lo mismo. La gente se ve lastrada por el poso que imprime el tiempo o bien por restos de corcho (…). El equipaje o el poso –esas maletas que nos lastran- con el que viajamos a través de nuestra existencia, es inevitable. Experiencias, vivencias, alegrías, penas, desdichas, felicidad, enamoramientos y desengaños son los factores que nos dará el producto de nuestro aprendizaje a lo largo de nuestra vida. Ese aprendizaje que combinado con nuestra herencia genética y cultural forman nuestro espíritu y carácter.

¿Cuántos Amigos tengo? Os aseguro que los puedo contar con los dedos de la mano y me sobran. unos cuantos ¿Cuántos amiguetes? Muchos ¿Colegas? Innumerables… ¿Conocidos? Cuando el límite del conocimiento tiende a infinito

El equipaje con el que viajo me ha hecho, hace tiempo, que cambie acerca del cómo ha de ser el filtro de mis amigos. Ya no filtro, espero a la decantación y a la posterior cata. Pero esas mismas maletas con las que viajamos –con las que viajo- me han permitido el poder ver a la gente y no equivocarme en la mayoría de las veces.

Es por ello que puedo decir y digo : Me gustan mis amigos.

sábado, 9 de octubre de 2010

El dia en que todo comenzó

Empecé por el final en la primera entrega de este bio-blog y antes de empezar a seguir contando mis vivencias en el colegio San José de Campillos he de aclarar que todos los hechos relatados son verídicos y autobiográficos sin embargo muchos de los nombres son ficticios.






Ese día fue el principio ¿a quién le importa la fecha? Bueno sí, a mí me importa. Era el 16 de Noviembre de 1976, ese día cumplía 11 años. Para ser un día de celebraciones, éste no era claro, estaba encapotado, hacía frio y yo tenía una sensación muy extraña en mi cuerpo, ¿Qué pintaba yo a mas de 500 kilómetros de mi casa? ¿Qué había hecho mal? Ese día empezaba algo nuevo en mi vida aunque no sabía si bueno, pero si transcendental.

El colchón estaba en el asiento de mi lado del 1430, las maletas –dos– en el maletero, entramos por la puerta y paramos frente a la secretaría. Papá me dice que le acompañe, Mamá también viene. Se rellenan los papeles a cumplimentar, se les instruye acerca de la normativa del centro. Bueno, claro, se les comenta lo que ELLOS pueden oír. No hay más. Se les habla de disciplina, del régimen de estudios del sistema de calificaciones. Pero hubieron omisiones, muchas.

Me abstraigo, están hablando los mayores, rememoro la conversación mantenida hace escasamente dos días con mi amigo Juan Gonzalo. Juan Gonzalo era hijo de un churrero del barrio de Usera. Buen chaval, tranquilo y generoso. Debía de serlo ya que arrastraba una enfermedad que le obligaba a ser como era. El sufría el estigma de la Hemofilia. De hecho, esta enfermedad combinada con la falta de información sanitaria en los 80 se lo llevó por delante, se contagió de una transfusión de plasma contaminado con SIDA. Recordaba yo como el pobre Juan Gonzalo me hacía más y más preguntas acerca del internado, yo me sentía agobiado, le contestaba lo que podía y lo que sabía de mi anterior experiencia vivida en el SEK, pero él algo había oído de Campillos. Al final la pregunta surgió ¿José es que eres retrasado mental? Noooo ¿Por qué lo dices? Es que… ¿No se llevan interna a la gente que está mal de la cabeza? Noooo hombre Nooooo….

Papá me dice que le acompañe, vamos solos, pasando un brazo por mis hombros me recuerda la conversación que mantuvimos, de hombre a hombre, hace unos días. “No dejes que ni mayores ni pequeños se acerquen a ti, ni siquiera los profesores o educadores, ya sabes a que me refiero ¿entendido?” “Siiii papá -¿A qué se refiere?- Que si Papá, que si pasa algo os lo digo. Siiii ya sé que si hace falta desembarcáis tú y Miguel aquí y apañáis a quien haga falta”. Miguel, mi hermano mayor, con 18 años y casi frisando los dos metros más valía que no viniera. Hacia meses que habia obtenido el cinturón negro de boxeo chino y por lo que había podido ver, Miguel no era un chaval amigable.

Me acompañan al dormitorio, era el 7. El dormitorio estaba compuesto por unas 5 camaretas de a 10 literas cada una en donde, al final descubrí que no se pasaba exceso de frio. Hoy reflexiono y deduzco que me alojaron ahí ya que, como era nuevo, y mis padres iban a ver en donde se me colocaba me dejaban en uno de los mejores dormitorios. Subir el colchón, Mamá me hace la cama, se sacan la ropa numerada de la maleta, la coloca con primor en el armario.

Me cubre de besos, nos deshacemos los dos en lágrimas. ¡Venga Mamá no es para tanto!, ¡Por favor, deja ya de llorar!, le cojo las mejillas, ¡Anda bonita, no te preocupes! Papá me mira retirado, impasible, creo que intentando no emocionarse, mientras abrazo a Mamá él me mira. Me mira pero no me dice nada con sus ojos. Siempre he creído saber en qué pensaba pero nunca tuve ni tiempo ni el valor de preguntárselo.

Creo que en su momento desterré el sentimiento y las sensaciones del momento de la despedida. Llevo varios días rebuscando en mi mente y encuentro un vacio grande, una laguna, un agujero. …Lo agradezco… Llegó la noche. Una fría y oscura noche. Después de una cena infame fui a mi dormitorio, conocí a mis compañeros. Descubrí la crueldad infantil. Yo era Binovato.

El concepto de Binovato se me ocurrió hace unos días al oír anécdotas en la reunión de antiguos alumnos de Campillos. Teníamos un compañero que ciertamente no era muy listo, no recuerdo su nombre pero si de su mote, BiTonto. Yo era Binovato. Era doblemente novato ya que era nuevo ese año, pero para colmo hasta los novatos eran más veteranos que yo. Esa situación se mantuvo hasta Enero en que se incorporó al colegio uno más nuevo que yo, lo cual fue un alivio.

Llegó la noche, una fría y oscura noche. Llena de ruidos extraños. Resoplidos, alguna que otra ventosidad acompañada de risas contenidas de fondo . Y oía mis silenciosos llantos. Esos que yo solo podía oír. Mis recuerdos; mis hermanos, mi gata Micky con sus ronroneos, la Calle de la Oca con sus ruidos, el Colegio Santa María del Bosque, a Raúl Chacón, a Alejandro, a mis compis de 5 años de educación. A todo lo que me habían obligado a dejar atrás. Una larga y terrible noche. La primera de las pocas noches horrorosas que he pasado en mi vida.

Dicen los sicólogos que el cerebro tiene una capacidad de supervivencia bárbara, desecha los recuerdos negativos, aquellos que nos contaminan, para dejar espacio a los pensamientos y recuerdos que nos permiten seguir. De ahí, creo, que es el origen de la evolución de nuestra especie.


Licencia de Creative Commons
El Día en que todo empezó by José Luis Aragón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at pepelum.wordpress.com.