Quiero pedirle perdón a Emilio(Yiyo) por hacer esto, pero me parece que es algo muy bonito para dejarlo "escondido" detrás de un comentario que la gente a veces no lee, o que no sabe buscarlo.
Yiyo, si no sabes cómo escribir en un post yo te enseño pero permíteme que esto lo suba yo porque me ha parecido muy bonito y quiero que lo lea todo el mundo.
Perdón, por la intromisión, nunca más lo volveré a hacer jejejejejeje
___________________________________________________________________
Para empezar, he de confesar que no tengo ni el más remoto conocimiento del funcionamiento de un blog como éste, ni el lugar dónde adquirirlo; no obstante, he encontrado este recuadro en el que escribir algo, espero que le llegue a alguien...
Queridos Elena y Rafael:
Sirvan estas líneas para agradeceros de todo corazón el trabajo realizado por vosotros que ha tenido como consecuencia la vivencia de un fin de semana único, inolvidable, del cual -sinceramente- resulta difícil desengancharse. En este orden de cosas, quisiera contar desde que salimos el domingo a mediodía, Octavio, J.Enrique y yo decidimos volver a comer a Campillos, a Los Chopos, de nuevo; incluso nos acompañaron las hermanas Conchita y Pititi Bernal, además de Mariti, Belinda y otra chica cuyo nombre no recuerdo, algunas de las cuales se desviaron ex profeso hasta Campillos para, después de la comida, tener que regresar a Antequera de nuevo para proseguir su viaje a sus respectivos destinos, opuestos a los del resto.
Aunque notamos un cierto vacío al llegar a Los Chopos, y deseamos regresar al dia anterior, celebramos el almuerzo entre recuerdos del sábado, anécdotas y risas..., nos costaba trabajo separarnos pues sabíamos que constituíamos el último vínculo unido que estaba a punto de romperse (al menos, presencialmente). Sobre las cinco de la tarde, ese momento llegó... y nos dijimos adiós, sin la certeza de saber si esa despedida iba a ser definitiva y nunca más nos volveríamos a encontrar... Fue un momento triste, aún marchándonos con la felicidad de haber pasado dos días plenos de emociones.
Recordé a nuestro amigo Paco Pepe, que falleció víctima de un infarto dos semanas antes de esta reunión, a la que él quería asistir.
Siempre digo que esta vida pasa tan rápido, y es tan dura, que cuando estamos felices no podemos pararla para degustar este tipo de momentos, sino que continúa a una velocidad endiablada; es por ello que deseo regresar a veros a todos de nuevo.
Ha resultado increíble como tantas personas, muchas desconocidas, hemos conseguido una sintonía perfecta, unos por un lado, otros por otro, pero todos juntos...
Quisiera que esta reunión se celebrara cuanto antes, en las mismas circunstancias y, al menos, con las mismas personas. Por mí, que no cambiara nada.
…..Y lo más importante de todo : No cambiéis.
Gracias y un fuerte abrazo,
Emilio (Yiyo).