martes, 5 de octubre de 2010

NUESTRAS GANAS DE VIVIR

¡Campillos de mis pesares!
¡Fortaleza de mis tormentos!
Colegio donde los padres
nos envían...tan contentos.

¡Cuánta gente!; ¡Qué bonito!
¡Qué alegría cuando entramos!....

Y cuando allí nos quedamos
¡qué tragedia, madre mía!.

Suena pronto la sirena;
despertamos con desgana.
¡Qué buena estaba la cama!
Y cuando la dejas... ¡qué pena!.


Las clases están heladas;
algo serio el profesor.
Los libros me dan pavor
y no me entero de nada.

Y tengo tal confusión,
que en clase de geografía
me preguntan por la Rías
y las busco en Castellón.

Un dia en filosofía
me preguntaron por Platón
y yo dije que sería
el portero de la selección.

¡Ay Campillos de mis penas!.
¿Por qué será que a tu lado
a tí me siento aferrado
con irrompibles cadenas?.


Si algún día yo te dejo,
no olvides nunca, Campillos,
que vine siendo un chiquillo
y que me marcho algo más viejo.
(Escrita por PEPITA TOMÁS, madre de TONY MUÑOZ TOMÁS)


Así quiero empezar de nuevo, después de mi estancia en Campillos en ese reencuentro al cabo de 30 años.
No creo que nunca sea capaz de plasmar en un papel la emoción que sentí el sábado cuando al llegar a Antequera me fui reencontrando con mis compañeras a las que hacía 30 años que no veía, no sabía si reír o llorar, sólo recuerdo que me abrazaba muy fuerte a cada una que iba saludando como no queriendo volver a separarme nunca más.
Cuántos besos, cuántos abrazos, y qué emoción verlas a todas allí tan cerca!!!
Puedo asegurar que nunca me había sentido tan feliz y con tantas ganas de reír en toda mi vida, volvían nuestros años de colegio, nuestras gamberradas, nuestros miedos y nuestras alegrías, todas escondidas detrás de aquellas puertas que hoy se abrían de par en par para nosotras y que nos daban la bienvenida como antiguas alumnas.

La llegada de D. Antonio fue muy emotiva, todas le hicimos el camino mientras él, seguro que tembloroso, avanzaba lento en su coche hacia el aparcamiento del colegio, cuando se bajó, le aplaudimos con fuerza y con cariño y él nos miraba aturdido y sonriente, pensando seguramente: "esto no es para mí".
Todas nos avalanzamos a saludarle y no daba a basto de dar besos y una por una nos iba reconociendo diciéndonos nuestro nombre y apellidos, increíble!!, se acordaba de todas!!!.
La visita al colegio no me dio nada de emoción, no era el colegio que yo dejé...!!, pues aunque en su esencia estaba todo igual, no era lo mismo, faltábamos aquellas niñas con nuestros babys rosas, asomándose por las esquinas o sentadas en los pasillos, jugando en el patio o simplemente paseando por los pasillos, hoy todo eran gritos y chillidos cada vez que alguna se encontraba con sus compañeras de antaño, y aunque era emocionante, no era lo mismo.
D. Antonio nos dijo unas palabras de bienvenida y yo me quedo con una sola cosa qué repitió una y otra vez, tal vez para que no lo olvidáramos ya nunca: LO QUE MÁS RECUERDO DE VOSOTRAS ERA VUESTRAS GANAS DE VIVIR.
Se despidió con un SER FELICES!! que todas acogimos con entusiasmo y a partir de ese momento la gran fiesta del reencuentro comenzó.



0 comentarios:

Publicar un comentario