Estábamos sentados ya en el Seat “catorcetreinta” los cuatro en el parking de Atocha. Papá al volante, Mamá a su lado y León y yo ocupando las plazas traseras. José Luis, me dijo, he de darte dos noticias; una buena y otra mala. Me sorprendió la cara de mi padre pues no reflejaba dicotomía alguna. Ante este momento de elección tomé por el camino más difícil. Dime primero la mala. Me trasladan a Tenerife, ¿recuerdas el viaje del año pasado? Pues fué para elegir entre Tenerife o Gran Canaria. En Septiembre hemos de estar instalados.
El mundo se me cayó encima, en ese momento recordé a los pobres chavales Canarios que estaban internos en Campillos, en el C.C.C.C. -Campo de Concentración Campillos City-, recordaba lo solos que estaban, casi diría que abandonados. Para describir su situación, el otro día en una cena en Antequera Fernando José García Echegoyen lo describía en una única anécdota. Contaba el contenido de una carta de un Canario a sus padres, en esta se podía leer una sola frase; “Aún no me he muerto, Hijos de Puta”. Ahí estaba yo, en el asiento trasero del "catorcetreinta", me sentía pequeño, me faltaba el aire. Ya era duro el hecho de ver solo cada tres meses a mis padres, me enfrentaba a la posibilidad de que, con el traslado, este periodo se alargara más, tenía una sensación muy extraña en el estómago, estaba mareado. La mirada de mi amigo León cambió de la complicidad absoluta a la perplejidad, a él también le afectaba, no entendía nada.
Bueno papá ¿y cuál es la buena noticia? No vuelves a Campillos.
A partir de ese momento empecé a vivir. Fue un punto y final en una etapa oscura y a menudo desagradable de mi vida. Empezaba de nuevo. Fue mi primer resurgir desde las cenizas. El primero de muchos. Con los años cada vez tardo menos en salir de los pozos. Esa es la impronta Campillera. Tener la dureza del diamante. Diría más, el campillero es un ser Duro y Brillante.
Este relato lo he empezado casi por el final ya que la historia, mi historia, en Campillos y de Campillos hay que mirarla desde un prisma positivo. En próximas entregas iré contando mis pensamientos y algunos recuerdos que aún quedan entre las telarañas de mi mente, aquellos que no he desterrado de mis neuronas.

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7 comentarios:
Muy buena narrativa para una historia "real como la vida misma"
Mi primo Manuel Angulo, también estuvo en Campillos y alguna vez entre con él a ese Santuario del Saber...jajaja
Bravo Jose Luis!!!, esto es lo que yo quería, que cada uno contaru su propia vivencia, y tú lo has dejado clarísimo....
Gracias por entender la filosofía de una campillera, que no quiere ser protagonista si no la que os guíe en un mundo para casi todos nuevo pero que en cuanto le cojais el "tranquillo" es apasionante.
Me ha encantado tu "principio del fin", esperamos muchas más entregas de tu vida en Campillos, y como te dije antes, no mires la forma, mira tu corazón y tus recuerdos.
Bienvenido a NUESTRO BLOG!!!!,que espero que sea el de todos los que les apetezca contar sus experiencias campilleras.
Muchas gracias Elena. Un criñosisimo beso. Gracias por el empujón, era algo que debia de haber hecho antes.
Dos besos muy sonoros.
Muackssssss y Muackssssss
Hola José Luis. Pese a no conocernos permíteme que te pida que sigas escribiendo. Desde ya, tienes un asiduo lector. Yo abandoné Campillos al finalizar 6º curso, en Junio del año 75, recien cumplidos los 16 años.
Si el tiempo te lo permite, escribe y seguro que disfrutas haciéndolo. Te garantizo que otros tantos compañeros también lo haremos.
Juan.
Alumno 1.287
Juan, y todos los que queráis escribir, mandarme una dirección de correo vuestra y yo os doy de alta, todo lo demás es sencillo, tanto como tener ganas e ilusión por hacerlo.
Besos y Animaros!!!
Estimado Juan, muchas gracias por tus palabras de ánimo. Es la prmera vez que escribo acerca de estos asuntos, realmente es la primera vez que escribo de forma pública.
Te invito a unirte a esta estela de relatos en donde podemos compartir diferentes puntos de vista de los mismos hechos.
Buenas noches :
Para empezar, he de confesar que no tengo ni el más remoto conocimiento del funcionamiento de un blog como éste, ni el lugar dónde adquirirlo; no obstante, he encontrado este recuadro en el que escribir algo, espero que le llegue a alguien...
Queridos Elena y Rafael:
Sirvan estas líneas para agradeceros de todo corazón el trabajo realizado por vosotros que ha tenido como consecuencia la vivencia de un fin de semana único, inolvidable, del cual -sinceramente- resulta difícil desengancharse. En este orden de cosas, quisiera contar desde que salimos el domingo a mediodía, Octavio, J.Enrique y yo decidimos volver a comer a Campillos, a Los Chopos, de nuevo; incluso nos acompañaron las hermanas Conchita y Pititi Bernal, además de Mariti, Belinda y otra chica cuyo nombre no recuerdo, algunas de las cuales se desviaron ex profeso hasta Campillos para, después de la comida, tener que regresar a Antequera de nuevo para proseguir su viaje a sus respectivos destinos, opuestos a los del resto.
Aunque notamos un cierto vacío al llegar a Los Chopos, y deseamos regresar al dia anterior, celebramos el almuerzo entre recuerdos del sábado, anécdotas y risas..., nos costaba trabajo separarnos pues sabíamos que constituíamos el último vínculo unido que estaba a punto de romperse (al menos, presencialmente). Sobre las cinco de la tarde, ese momento llegó... y nos dijimos adiós, sin la certeza de saber si esa despedida iba a ser definitiva y nunca más nos volveríamos a encontrar... Fue un momento triste, aún marchándonos con la felicidad de haber pasado dos días plenos de emociones.
Recordé a nuestro amigo Paco Pepe, que falleció víctima de un infarto dos semanas antes de esta reunión, a la que él quería asistir.
Siempre digo que esta vida pasa tan rápido, y es tan dura, que cuando estamos felices no podemos pararla para degustar este tipo de momentos, sino que continúa a una velocidad endiablada; es por ello que deseo regresar a veros a todos de nuevo.
Ha resultado increíble como tantas personas, muchas desconocidas, hemos conseguido una sintonía perfecta, unos por un lado, otros por otro, pero todos juntos...
Quisiera que esta reunión se celebrara cuanto antes, en las mismas circunstancias y, al menos, con las mismas personas. Por mí, que no cambiara nada.
…..Y lo más importante de todo : No cambiéis.
Gracias y un fuerte abrazo,
Emilio (Yiyo).
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